Estados
Unidos ya está inmerso en el ciclo electoral que pondrá
fin a los ocho años de gobierno de George W. Bush.
Todo indica que el electorado también acabará
con el dominio del conservador Partido Republicano, que arrastró
a las fuerzas armadas a una guerra en Iraq y a todo el país
al hundimiento de su imagen internacional. La economía
estadounidense pasó de la bonanza a la incertidumbre.
Hay muchas posibilidades, según las encuestas, de que
el próximo presidente sea una mujer, Hillary Rodham
Clinton, o un negro, Barack Obama, ambos del opositor Partido
Demócrata. Mientras, las fuerzas neoconservadoras y
las más realistas continúan su sorda puja por
la hegemonía en la Casa Blanca. Lea más en IPS
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