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PORTO
ALEGRE, Brasil (IPS)
El Foro Económico Mundial debe definirse ahora como
una reunión que se contrapone al Foro Social Mundial,
a la inversa de lo ocurrido en los dos años anteriores.
Así se expresó Cándido Grzybowiski, miembro
del Comité de Organización del Foro Social Mundial
(FSM), en la rueda de prensa de clausura de la tercera edición
de este encuentro, que se llevó a cabo entre el 23
y 28 de enero en la meridional ciudad brasileña de
Porto Alegre.
Este gran encuentro de movimientos sociales, organizaciones
no gubernamentales y personalidades progresistas de todo el
mundo en sólo tres años de existencia cambió
la agenda internacional, para indicar que las cuestiones sociales
deben predominar sobre las económicas, dijo Grzybowiski.
La cuarta edición del FSM se celebrará en India,
en ciudad y fechas aún por fijar, pero que ya no coincidirá
con el periodo de sesiones del Foro Económico Mundial,
que cada año desde 1971 reúne a líderes
empresariales, financieros y políticos en la sudoriental
localidad suiza de Davos.
Esa decisión del foro de Porto Alegre, como también
se le conocer por haber sido sede esa capital del estado de
Río Grande del Sur hasta ahora, es una demostración
de que ya superó la fase de sólo contraponerse
al encuentro de ricos y poderosos.
El FSM volverá en 2005 a Porto Alegre, símbolo
e "identidad" del encuentro que busca consolidar
su "mundialización" con su traslado a Asia,
explicó Grzybowiski, director del Instituto Brasileño
de Análisis Económicos y Sociales (Ibase).
Grzybowiski es uno de los ocho miembros del Comité
de Organización de los tres encuentros realizados en
Brasil desde 2001 en su calidad de director de Ibase.
El tercer FSM contó con más de 100.000 participantes,
20.763 de los cuales fueron como delegados de 5.717 organizaciones
de 156 países.
Los seis días de sesiones albergaron 32 paneles, 10
conferencias, cuatro mesas redondas de "diálogo
y controversias" y 1.286 seminarios y oficinas.
Grzybowiski también destacó que se acreditaron
4.094 periodistas, en representación de 1.423 medios
de comunicación de 51 países, "una cantidad
mayor que lo merecido por coberturas de conferencias de la
Organización de las Naciones Unidas o de campeonatos
mundiales de fútbol".
"Eso
significa que ganamos la batalla de la información",
ocupando grandes espacios en los principales medios de muchos
países", sostuvo.
Para asegurar la comunicación en esa moderna torre
de Babel trabajaron 120 profesionales en traducción
simultánea, que incluyó tres idiomas aparte
del inglés. El tercer FSM acaparó así
80 por ciento del total de esos trabajadores especializados
en Brasil.
"Aseguramos
una participación más democrática"
al ofrecer traducciones al español, francés
y portugués, y no sólo al inglés como
suele ocurrir en reuniones económicas y técnicas,
dijo a IPS Sergio Xavier Ferreira, coordinador del servicio,
"el principal rubro en los gastos del Foro".
Además, otros 80 traductores voluntarios procedentes
de varios países se sumaron a la tarea de los profesionales.
Esos traductores formaron parte del batallón de 650
voluntarios que fueron decisivos para la realización
del encuentro de seis días, con reuniones que se concentraron
en tres locales principales, una universidad, un estadio de
basquetbol y voleibol y los almacenes del puerto.
El traslado del FSM a India ampliará la diversidad
que lo caracteriza, permitiendo mayor participación
de los asiáticos, observó Francisco Whitaker,
otro de los organizadores, representante de la Comisión
Brasileña de Justicia y Paz, vinculada a la Iglesia
Católica.
Una de las tareas del Consejo Internacional que orienta el
Foro es estimular adhesiones en regiones donde aún
es débil la participación, como el Caribe, América
Central y Africa, pero la iniciativa "debe partir de
organizaciones de la sociedad civil local, como sujetos",
explicó Whitaker.
El FSM es una "usina del pensar", una "industria
de ideas", que busca consensos y rechaza el "pensamiento
único", defiende la diversidad de opiniones y
el intercambio entre los distintos sectores y países,
definió Grybowiski. "Comulgamos principios y valores
éticos, no ideologías que nos distinguen",
afirmó.
La independencia del FSM se refleja en sus propias cuentas,
sostuvieron los organizadores. La mayor parte del presupuesto
proviene de los mismos participantes, que se encargan de sus
gastos de transporte, alojamiento y alimentación, que
sumaron unos 50 millones de dólares, según cálculos
de empresarios.
Además, los propios asistentes aportaron 800.000 dólares
en tasas de inscripción, para los costos operacionales
del Foro, que se prevé tenga un costo final de casi
3,5 millones de dólares.
A esos 800.000 dólares se le suman otros 600.000 dólares
aportados en conjunto por la alcaldía de Porto Alegre
y el gobierno estadual de Río Grande del Sur, y a las
donaciones de fundaciones y grupos no gubernamentales internacionales
y el patrocinio de dos empresas estatales brasileñas.
El déficit del encuentro ronda los 246.000 dólares,
El FSM es un espacio para el diálogo de la sociedad
civil, "no una organización representativa de
los entes participantes", explicó María
Luiza Mendonça, también del Comité Organizador,
como dirigente de una red de defensa de los Derechos Humanos.
Por esa razón no toma resoluciones ni hace declaraciones
finales y tampoco puede dialogar con Davos o cualquier institución,
apuntó.
En este tercer encuentro mundial de la sociedad civil se afirmó
el concepto de que el FSM "no es un evento" sino
"un proceso que no termina, una onda de ciudadanía"
que está creciendo y tiene que "conquistar mas
corazones y mentes" para construir la utopía de
"otro mundo posible", según Grzybowiski.
(FIN)
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